miércoles, diciembre 23, 2009

Carta a Benedicto XVI

Su santidad, junto con saludarlo me presento soy María Graciela Muñoz, estudiante de pedagogía en Historia, Geografía y Ed. Cívica de la Universidad de la Frontera, en Temuco, ciudad ubicada en la región de la Araucanía en Chile, una creyente fehaciente de Cristo, pero no muy responsable en cuanto a lo que como católica me corresponde asumir, y es ahí donde quiero centrar el principal motivo de la presente misiva, no soy la única que está alejada de los compromisos, son muchos que día a día se desilusionan, ya sea por los vertiginosos cambios que enfrenta la sociedad actual o simplemente porque todo el asunto se vuelve una repetición de costumbres de antaño. Con esto, no quiero sonar revolucionaria ni muchos menos en contra los preceptos de Dios, pero si me parece que para ir encantando a la población con la palabra de Cristo, y enseñar que él es la única fuente de salvación, se deben realizar cambios.

En primer lugar, me planteo una pregunta ¿Por qué no mujeres al sacerdocio?, con esto no quiero que mi opinión sea catalogada de feminista, pero las mujeres tienen muchas cualidades que los hombres no han desarrollado, y mediante ese carisma y esa sensibilidad que caracteriza a muchas, sería más fácil enseñar y llevar la palabra de Dios, a otros puntos de la población mundial; debo agregar a esto como experiencia personal que me gustaría tener el lugar que ocupan ellos, porque son los verdaderos soldados de Cristo, que trasmiten su palabra y sus enseñanzas a la población.

Por otro lado, y referente a las costumbres una instancia que no considero que deba seguir sin previas reformas, es la misa, que en palabras doctrinarias “el encuentro con Cristo”, y como bien he escuchado en varias homilías, es como ir de visita, y uno debe ir presentando de la mejor manera posible además de ir con la disposición de aprender, creo que a Cristo ni a ninguno de los presentes lectores de la misiva incluyendo a la autora, no nos agradaría que nuestras visitas estuviesen a bostezos, o con caras largas escuchando lo que yo quiero que aprendan, además de que el mundo no está compuesto solo por personas adultas, sino que hay niños, jóvenes y adultos mayores, es ahí que propongo dividir la instancia de la misa que es para los católicos nuestro encuentro con Cristo, en 4 o más instancias, enfocadas a cada tipo de población: por ej. en el caso de los niños, cada parte de la misa explicada hacia niños, ya sea con guía o dibujos para colorear, el evangelio representado por ellos mismos, y luego ellos mismos identificando las partes, como un acápite personal no se trata de sacar la misa, sino que realizar una especializada en niños, hecha por y para ellos. En el caso de los jóvenes, amenizar con cantos, más alegres y movidos, que ellos puedan bailar, como bien se dice Cantar es orar dos veces, y también luego de la homilía realizar preguntas y evocar ejemplos cotidianos que todo joven atraviesa, y muy importante y que los sacerdotes deben considerar escucharlos, sus opiniones y sentimientos acerca de lo que viven a diario y de esta instancia, y así con las otras dos siempre pensando a la persona a la cual se enfoca, ya que ellos son los que no conocen el verdadero sentido del vocablo Dios.

Esas son dos temáticas que propongo cambiar, pero sin duda con la celeridad de mundo actual existirán muchos más, espero no lo tome a mal, sino que considere que todo es a favor de aquel ser que usted y yo amamos por sobre todas las cosas, Cristo.

Sin otro particular, Se despide.

María Graciela Muñoz Pacheco

No hay comentarios.: