Aquel día estaba todo normal, tal vez una normalidad extraña en mi casa, me levanté y en la mesita de mi tocador había un pequeño presente, alguien había recordado mi cumpleaños con el regalo había una pequeña tarjeta al abrirla me enteré que era de papá, era una muñeca de porcelana con cabellos dorados y vestido rosado, tal vez papá sabía que este sería mi último cumpleaños. Al salir de mi habitación y bajar por las escaleras, escuché una conversación entre mamá y un hombre de blanco, este le decía que ya no había salvación para mi y que tal vez duraría un par de meses; mamá no hablaba y en sus ojos claros surgían lagrimas, para no ser vista subí nuevamente a mi habitación y pensé...
Para no acordarme de lo que oí comenzé a escribir, no era nada con sentido sino que garabatos de niña, en esto estaba cuando a mi cuarto entró mamá y me dijo que en la tarde haría una fiesta con mis amigos y familia para celebrar mis 12 años, me puse feliz tendría posibilidad de despedirme de las personas que mas amo en la vida; de inmediato me puse mi vestido verde limón, era mi favorito, mamá me hizo una trenza con mis lazos verdes, luego de esto quedé sola en mi cuarto, miré por la ventana y vi llegar a todos mis amigos con grandes paquetes con enormes moños, lloré, nunca más los volvería a ver, tal vez en un futuro no muy lejano nos encontraremos con Dios y seremos todos muy felices.
¡Matilde! ¡Matilde!, era mamá me llamaba para recibir a mis amigos, creo que este será un cumpleaños que nunca olvidaré. En la mesa de la abuela, había un mantel blanco hermoso, ese fue el que hizo antes de partir..., encima de el estaba el pastel era de manjar cubierto con chocolate ¡Mi favorito!. Mamá en la cocina preparaba los completos que nunca faltan. Llegó el momento era hora de cantar el cumpleaños feliz, todos reunidos alrededor del pastel. En ese momento creo que... estoy viendo unos hombres de blanco. Este es el comienzo del final...
FIN...
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