martes, enero 08, 2008

El doble juego de la comunicación:

Moralizante v/s Manipulador


Radio, televisión, diarios, internet, etc., todos estos elementos que a cada uno de nosotros se nos hacen comunes en nuestro diario vivir, poseen una característica que los une, y es, el ser medios de comunicación masivos, que tanto pasado, presente y futuro, han trascendido en la historia del ser humano.
Los medios de comunicación masivos, son aquellos que nos dan conciencia de nuestro existir, y nos permiten realizar el proceso comunicacional, pero muchas veces al realizar este proceso (por no decir, en todos los casos), la transmisión de información se hace de manera subjetiva (porque es transmitida desde diferentes miradas personales), esta subjetividad, a la cual se hace alusión, hace una referencia a la “doble interpretación” o más bien lo que significa para cada receptor, la información entregada por el medio. En este tópico de la subjetividad, encontramos a la par el concepto de “manipulación”1, el cual por si mismo conjuga tanto elementos sociales como elementos éticos, es decir, por ejemplo: una película de terror exhibida por televisión, una escena específica nos muestra a un hombre asesinando despiadadamente a una mujer, se nos dan dos situaciones puntuales, en los receptores, por un lado el receptor normal pensaría que este es un hecho ficticio y que por lo tanto no debe imitarse en la realidad; pero en un segundo caso, el tipo de receptor sensible, al cual cualquier hecho de tal relevancia (asesinato), marca una huella imborrable en su mente, y que posteriormente es probable que sea imitada e inclusive mejorada por los detalles que el receptor ya ha visto anteriormente. Esta doble recepción, muestra a la luz la “doble lectura”, que se le puede dar a un simple hecho (asesinato), porque la lectura preliminar es el matar a una persona, pero desde la lectura “entre líneas”, podemos desprender la motivación que tuvo el victimario, el contexto, los sentimientos de la victima etc., la doble lectura es la que finalmente determina la influencia (manipulación) que tienen los medios masivos de comunicación en el ser humano.
No toda doble interpretación que se da a la información, es negativa como se piensa, porque los medios masivos de comunicación deben estar al servicio del hombre. La publicidad2, es una de las mejores “armas” que tiene la comunicación para llegar de manera positiva al público receptor, en palabras simples, es una de las herramientas mejor logradas para convencer a la gente de que lo mostrado en ella es lo que vale. Por ejemplo: La propaganda, es aquella que busca influir en el sistema de valores de un individuo; en esta época se difunde la propaganda de la campaña solidaria Teletón, la cual apela al valor humano de la generosidad, y el compromiso con personas que nos necesitan, nuevamente nos enfrentamos a el doble juego, de ignorar o ayudar a la campaña, una simple manipulación de la moral humana, que muchas veces se ve sobrepasada por estos medios. Como vemos, la manipulación subjetiva que se hace notar en estos medios, tiene un poder que nadie sospecha, porque todo lo comunicado a través de estos espacios, es hecho por personas, que tienen una manera de ver las cosas, y al transmitirlo lo hacen con el propósito de influir y lograr que el receptor no se vea solamente influido por los pensamientos expresados sino que también sea capaz de llevarlo a cabo.
Para finalizar, analizamos como la comunicación no es sólo un proceso simple como se ha estudiado a lo largo de los años, se ha hecho parte de nuestra vida inclusive ya otorgándole un puesto en nuestro almuerzo familiar, este hecho de ser tan importante en la actualidad, nos hace ver que el juego de la “manipulación”, aborda tanto aspectos positivos y negativos, haciendo parte de sí lo que es la moral, diríamos que es uno de los mayores profesores de moral y ética en nuestros días.


1 Se entiende como un ejercicio velado, sinuoso y abusivo del poder.

2 Es una técnica del marketing mix cuyo objetivo fundamental es crear imagen de marca, recordar, informar o persuadir al público para mantener o incrementar las ventas de los bienes o servicios ofertados.